Locanda San Vigilio 3*
Servicios principales
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Wi-Fi
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Entrada/Salida exprés
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Piscina
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Actividades
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Comida/Bebida
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Prohibido fumar
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Agradable para niños
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Aire acondicionado
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Mascotas
Ubicación
Situado a 5 minutos a pie de Lago de Garda, el Locanda San Vigilio Garda dispone de 8 habitaciones para sus huéspedes. Este hotel de 3 estrellas es un buen punto de partida para explorar Garda, incluido el Parque Baia delle Sirene, que está a 400 metros.
En el hotel, estarás a unos 10 minutos en coche del Castillo Scaligero de Torri del Benaco y a 4 km del Wine Festival. El Locanda San Vigilio se encuentra a 1 km de la Baia delle sirene. La propiedad también te lleva al Centro Histórico que está a 15 minutos en coche. Los huéspedes encontrarán la parada de autobús San Vigilio al lado del hotel, a 650 metros.
Las habitaciones del Locanda San Vigilio incluyen climatizador. Algunas cuentan con patio y zona de estar, y están equipadas con escritorio. Las habitaciones están equipadas con caja fuerte personal; además, ofrecen TV de pantalla plana con canales vía satélite y minibar para el autoservicio. Bidé, inodoro separado y ducha, además de secador de pelo y gorros de ducha, están a tu disposición. Los huéspedes pueden disfrutar de la vista al lago,
Los huéspedes del Locanda San Vigilio Garda disfrutarán de un desayuno buffet diario durante su estancia. En la zona hay varios restaurantes, incluido San Vigilio, que está a tan solo 5 minutos a pie.
Reseña de un crítico de hotel
Recientemente tuve el placer de alojarme en la encantadora Locanda San Vigilio, un verdadero remanso de paz junto al Lago de Garda. Este hotel de siglo XVI no solo respira historia, sino que también ofrece una experiencia culinaria de primer nivel. La cena en su restaurante, con platos tradicionales italianos elaborados con ingredientes frescos y de temporada, fue un auténtico deleite para el paladar. El desayuno, servido en un hermoso jardín, fue sin duda el mejor que he probado en un hotel; una variedad de opciones frescas que te hacían querer probarlo todo. Además, el ambiente es tan acogedor que los empleados parecen recibirte como parte de la familia, haciéndote sentir como si estuvieras en casa. Una de mis partes favoritas fue la oportunidad de disfrutar de una comida al aire libre con vistas al lago mientras el sol se ponía, creando un momento casi mágico. Sin lugar a dudas, este lugar me dejó con ganas de regresar, no solo por su belleza, sino también por la hospitalidad que allí se respira. ¡Un destino soñado para los amantes de la buena comida y la tranquilidad!